En Wiltshire, Inglaterra, se encuentra Stonehenge, el monumento megalítico más extraordinario y enigmático del mundo. Desde la antigüedad, Stonehenge ha despertado la atención y admiración de los visitantes por su extraña y sorprendente arquitectura. No hay actualmente nada en el mundo que en manera alguna pueda compararse a este misterioso santuario, construido simplemente con grandes bloques rectangulares de piedra.
Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo jurídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.
Aunque hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron en todos los tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia Regnun Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Entremezclado con la leyenda, Stonehenge aparece como una creación del druida Merlín que, por obra de la magia, habría traído las piedras desde Irlanda. Luego habría utilizado las fuerzas vitales del lugar para despertar al dragón…e, igualmente, lo habría convertido como el lugar en el que los nobles de Inglaterra habrían prestado su juramento al rey Arturo.
En primer lugar, no debe extrañar que el monumento haya sido precisamente erigido en la llanura de Wiltshire, pues, como hacen notar frecuentemente los geógrafos, esta región es la más elevada de las planicies del sur de Inglaterra que la rodea. Y fue en esta alta planicie en donde se levantaron los mayores campamentos prehistóricos. Por entonces las tierras bajas de Gran Bretaña eran del todo inhabitables, principalmente a causa de los espesos bosques de robles que las cubrían. Por este motivo, los primitivos agricultores buscaron para el cultivo los altos collados de tierras arcillosas y calcáreas, en donde el blando suelo de escaso grosor podía fácilmente ser trabajado, parcelando el terreno en pequeños prados para cultivar el trigo y otros granos.
Stonehenge está constituido por grandes bloques rectangulares de piedra ordenados en círculo, formando dinteles. Lo hayamos situado en el centro de un terreno rodeado por una zanja bastante profunda. La tierra sacada de esta excavación forma un ligero terraplén hacia el interior del círculo, interrumpido por una entrada bastante ancha en su lado Nordeste.
A continuación de la zanja circular, hacia el interior del círculo de tierra, hay 56 hoyos circulares formando una circunferencia o anillo en torno al monumento. La mitad de estos hoyos o fosas –llamados de Aubrey desde el siglo XVII, en honor a su descubridor- han sido excavados y marcados con cal, destacándose alrededor de Stonehenge como un enorme collar de grandes perlas blancas. Estos hoyos parecen tapar túmulos de enterramientos, sin urnas ni objetos funerarios, pero con señales de cremación, como si se hubiesen utilizado para determinados sacrificios o ceremonias en honor de ignorados dioses.
En el interior de este círculo de hoyos se encuentra enclavado el conjunto arquitectónico de monolitos de Stonehenge, que consta de dos partes: un círculo exterior de unos 34 m. de diámetro y una construcción interior en forma de herradura.
Al principio, cuando el monumento no había sido deteriorado por el paso del tiempo y por los continuos saqueos de los habitantes de la zona que acudían a ese santuario para llevarse las piedras, el círculo estaba formado por 30 columnas unidas por un dintel continuo de bloques cortos, los cuales montaban encima de las columnas o monolitos de tal manera que cada uno se apoyaba en dos columnas consecutivas. Todas estas columnas o menhires son de sarsen, una clase de piedra arenisca que se encuentran en los Marlborough Downs, a unos 30 Km. al norte de Stonehenge, y cada uno de ellos pesa alrededor de 25 toneladas. Los bloques colocados encima, formando el dintel, también son de sarsen y pesan alrededor de 7 toneladas cada uno. La construcción interior, en ellos consiste en dos menhires de unas 45 toneladas, coronados por un enorme bloque que forma el dintel.
Como puede comprenderse, ese peristilo de monolitos y la herradura interior causan admiración no sólo por su grandeza sino por la precisión y finura del trabajo que ejecutaron sus misteriosos constructores. Producen también grata impresión a la vista por su coloración gris y la erosión. Los emplazamientos megalíticos son identificados normalmente como sepulturas. Sin embargo, en Stonehenge no se aprecian ni pasillos ni cámaras funerarias. Las piedras con que fueron construidas, a veces traídas desde más de doscientos kilómetros, ponen de manifiesto el interés que tuvieron por la construcción. Fuera obra de los druidas o de poblaciones oriundas del mediterráneo, la simbología del círculo (el Sol) y de la herradura (el menguante de la Luna) abogan a favor de un centro ceremonial –alineado astronómicamente- en el que sus antiguos pobladores realizaban las ofrendas a los dioses.
Los emplazamientos megalíticos son numerosos a través de Europa, la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña… pero la mayoría son identificados como sepulturas. En Antequerra (España) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias.
Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas. Desde la consideración de civilizaciones más avanzadas… hasta otras hipótesis, como las que admiten, dentro de la tradición druídica, que Stonehenge podría haber sido un gigantesco generador de energía, un nemetón. Este se formaría mediante la creación de una cadena humana alrededor del monumento en cada solsticio, para captar la energía y cargarse de ella siguiendo ciertas pautas rituales.
20.4.09
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