La Abadía de Glastonbury ahora está en ruinas, habiendo sido la última en ser cerrada por Enrique VIII, tras ser un gran centro de peregrinaje en los tiempos medievales. No en vano aquí estuvo la iglesia más antigua de occidente, más aun que Roma, ya que fue fundada por el esenio José de Arimatea pocos años después de la crucifixión de Jesucristo, sobrino suyo, y que de paso se traería el Grial, que enterraría en lo que hoy es Chalice Well. Posiblemente este lugar era muy conocido por haber sido un importante puerto para los mercaderes del estaño en la Edad de Bronce –posiblemente muchos de ellos procedente de Tartessos-, cuando este lugar era una isla en medio de las marismas. En aquellos tiempos, Glastonbury ya era un lugar sagrado y, como hemos visto anteriormente, contaba con una importante escuela druídica. Los druidas y los primeros cristianos solían llevarse bastante bien; no olvidemos la convivencia y el sincretismo que se vivió en la cercana Irlanda, donde se creó el cristianismo celta y alguien como San Columba llamaba a Jesús el Archidruida, o cómo san Patricio explotó la idea de que era una reencarnación del mítico guerrero Cu Chulainn.
La iglesia que edificase José de Arimatea en honor a María sería ocupada en los siglos sucesivos por eremitas, llegando a ser sustituida por la abadía. Cuando Enrique VIII, receloso del poder y la riqueza de la Iglesia, mandó a disolver los monasterios de todo el país, esta próspera abadía benedictina estaba gobernada por el abad Michael Whyting, de 80 años de edad. Los hombres del rey encontraron en la abadía un cáliz que, dijeron, había sido robado del tesoro real. Tal vez para que sirviese de ejemplo, el anciano abad fue colgado en la Tor;
Después su cuerpo sería cortado en cuatro trozos, que fueron llevados a las cuatro ciudades cercanas más importantes, mientras que su cabeza permaneció en el atrio de la abadía; poco después, este lugar se convertiría en un montón de ruinas. No es de extrañar que de vez en cuando el fantasma del abad se deja ver por estos parajes.
Tras la disolución, la abadía pasó a pertenecer ala Iglesia de Inglaterra (anglicana), aunque actualmente pertenece al organismo Abbey Trastees. La cripta es el lugar más antiguo, y, al parecer, tiene algo especial que le hace idóneo para meditar. La cocina del Abad es el edificio que se encuentra en mejor estado y en él actualmente un monje explica con muy buen humor en qué consistía la cocina monacal de otros tiempos.
El día de la festividad de san Miguel, puede verse desde la abadía como el sol se pone tras la Tor, de manera que la torre, no olvidemos que dedicada a aquel santo, queda como una silueta alargada tras el disco amarillo.
20.4.09
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